Y entonces fue cuando todos callaron y nadie supo que decir.

En toda la sala, no había nadie que pudiera adivinar lo que pasaba por sus frágiles mentes. Eso les desconcertaba, les hacía dudar de su propia existencia. Querían por todos los medios conocer la respuesta a todas las dudas ridículas que paseaban por sus inseguras cabezas. No conseguían nada por mucho esfuerzo que pusieran. Dos besos, y pasaría mucho tiempo hasta volver a verla. Confundidos y dudosos la vieron salir del gran salón sin llegar a averiguar lo que querían.

jueves, 10 de junio de 2010


Puede que llueva y el cielo nuble su exquisita luz de primavera.
Es posible que el viento golpee de lleno en tus ventanas y haga resonar las grietas de tu cuarto.
Quizás haga frío y necesites de un cálido abrazo, pero aun así esbozas una pequeña mueca de contento.
Cabe la posibilidad de que todos piensen que hoy hace mal tiempo, mas tu tienes la oportunidad de contradecir sus mentes.
El destino quiere que salgas y cubras tu rostro de lluvia. A ese azar le importa muy poco la temperatura exterior. Solo quiere vivirla.
Y entonces es cuando recuerdas cómo caminar, y recorres la ciudad a golpe de desgarradas notas que en vez de calor, hoy te infunden frescura.